¿Qué consecuencias trae para el desarrollo de la producción agropecuaria, para el desarrollo ambiental sustentable y para la mejora de la calidad de vida el uso y producción de alimentos transgénicos? Esta es una pregunta que debiera ser recurrente en el planteamiento de problemáticas actuales con respecto a la sociología rural, entre otras disciplinas científicas, en tanto hoy en día el tema de la producción agrícola transgénica ha estado en boga por las implicancias que implican su desarrollo y su consumo, tanto para la vida humana, como para el tema ambiental. Sin embargo, pese a que los conocimiento y la información acerca de que existen productos transgénicos en los mercados es conocido por gran parte de la gente, no se comprende cuál es el significado de este término ni mucho menos las consecuencias e implicancias que tiene el hacer uso y consumo de estos productos, sin mencionar que el sólo hecho de producirlos son una transgresión a la naturaleza y a nuestro bienestar. En este sentido, para partir con este ensayo y por sobre todo reflexión, es necesario conceptualizar el término de transgénico.
Un transgénico es un “Organismo Modificado Genéticamente (OGM), es decir un organismo vivo que ha sido creado artificialmente modificando sus genes” (González) esto mediante el implemento de ingenierías biotecnológicas y biogenéticas que lo que hacen es modificar los genes de un organismo o ser vivo a través de la aislación y combinación de sus genes con los de otro organismo o especie. En otras palabras un transgénico es un organismo nuevo producido tecnológicamente por el ser humano y la ciencia, pero que de ninguna manera se generaría naturalmente, y que podría traer nuevos riesgos para la salud humana, animal y medio ambiental, ya que puede generar diversas bacterias, viurs u otros organismos sobre sí mismos que conlleven a efectos adversos. Cabe destacar que esta modificación genética no es lo mismo a una mejora genética, sino que es una nueva creación a través de la combinación de genes de distintos organismos.
Los transgénicos se caracterizan por ser creados mediante cultivos y sobre todo en el área agrícola, de este modo muchos productos de consumo humano y animal se han ido transformando en productos generados artificialmente, dentro de estos podemos mencionar la tan de moda soya, el maíz, el algodón entre otros productos, que por lo demás tienen alta demanda en el mercado de importaciones y exportaciones mundialmente.
La producción de alimentos transgénicos conlleva un degrado del medio ambiente y de la vida social de los pequeños agricultores de los sectores rurales, ya que estos productos (transgénicos) son usualmente producidos por los grandes agricultores que disponen de la tecnología necesaria para generar este tipo de mutaciones genéticas, lo que significa que poseen los recursos determinados para producirlos y para producir en mayor cantidad, generando así una mayor acumulación de sus recursos. Por ende, los pequeños agricultores se quedan con menores ventajas de producción y venta de sus productos, que por lo demás son naturales y conllevan un esfuerzo y una dedicación en su elaboración y además son muchas veces el único medio de subsistencias de muchas personas que viven en las áreas rurales, es aquí donde se específica y se puede comprender el daño social que implica la elaboración de productos transgénicos. Sin embargo, esto no es todo, los transgénicos también implican un gran daño a la salud, en tanto conllevan efectos adversos que pueden generar la resistencia ante ciertos antibióticos, ya que estos mismos están hechos para resistir ciertos antibióticos, químicos y pesticidas mediante sus genes, esto en definitiva puede producir un retroceso en lo que es el avance en remedios y medicinas contra ciertas infecciones tratadas con antibióticos. Por otra parte, también surgen nuevas enfermedades alérgicas que quedan en los tejidos de plantas y organismos y se esparcen afectando a los seres humanos y animales, de manera que esto hace que no se pueda determinar a largo plazo los daños en la salud que puede provocar el consumo de dichos productos.
¿Cuál es la justificación de la producción y comercialización de productos transgénicos? Supuestamente al producir transgénicos en producciones agrícolas de mayor envergadura resulta ser más barato y también por ende la producción es masiva, lo que supuestamente generaría la producción de mayor cantidad de alimentos para “combatir el hambre”, con esta aseveración se afirma que lo que sucede en el mundo en torno a la pobreza y la inanición es la falta de alimentos para abastecer a toda la población, sin embargo, existen datos estadísticos que prueban que se producen los productos y alimentos necesarios para satisfacer las necesidades humanas, sólo que estos no son distribuidos, repartidos, equitativamente dentro de la población mundial, siendo aquellos que poseen mayor poder adquisitivo los que tienen acceso a mayor cantidad de alimentos y de mayor calidad, acaparando o acumulando para sí, una cantidad innecesaria de productos que evita que otras personas con menores recursos puedan adquirirlos.
Siguiendo con el ámbito rural, de menores productores agrícolas, muchas veces los transgénicos, en términos de semillas y cultivos, pueden contaminar aquellas semillas y cultivos naturales, provocando que estos se deterioren y que finalmente se des-fertilicen, lo que afecta a la exportación de estos productos, ya que en los países europeos o asiáticos se prohíbe la importación de ellos debido a las implicaciones salubres y ambientales que estos causan.
De esta manera, como una solución tentativa ante el problema de la producción de transgénicos en el mundo, se hace necesaria una mayor implantación de políticas y regulaciones en torno a la producción de estos y al consumo. Los ministerios, gobiernos, mercados, deberían prohibir su distribución para consumo humano y animal y regular y sancionar a aquellos que consuman y produzcan transgénicos. Sin embargo, son los mismos gobiernos y centros de investigación quienes promueven y autorizan la comercialización de estos. Así: “Sólo en Chile se cultivan 19 especies diferentes de cultivos transgénicos para multiplicación de semillas. Los actores que promueven el desarrollo y comercialización de estos cultivos son empresas multinacionales como Monsanto, Syngenta, Bayer, Dupont, Dow Agroscience, ya sea adquiriendo o en alianza con empresas nacionales y apoyados por centros nacionales de investigación (por ejemplo EMBRAPA, INIAs, etc.) e incluso institutos de biotecnología recientemente creados, Universidades, y centros internacionales como el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), el Centro de Agricultura Tropical (CIAT), el Centro Internacional de la Papa (CIP) y el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), a los cuales las multinacionales proveen fondos para conducir investigación bajo estrictos acuerdos que protegen los derechos intelectuales de propiedad de estas empresas.”(Altieri, 2009). En este sentido se hace necesario cambiar los esquemas y las preferencias, lo anteriormente expuesto, es decir, la producción de transgénicos por ser más baratos y más fáciles de producir a gran escala, no implica a la larga un mayor desarrollo que se sostenga a través del tiempo, al contrario, ya que implica el deterioro de las vidas del ecosistema (tanto seres humanos como animales y plantas). Entonces se debe tomar parte activa y posición fuerte y estable en torno al tema de los transgénicos, teniendo en cuenta todas estas características y consecuencias que producen.
Por otra parte, de suma importancia es que se hace necesaria una mayor difusión, con argumentos sólidos y bases teórico-prácticas, acerca de las consecuencias del manejo, producción y consumo de transgénicos, de tal manera que sea la misma gente, los mismos consumidores quienes sean los primeros en rechazar la elaboración de estos. Una función importante en esta tarea la emprenderían los medios de comunicación de masas y medios de publicidad, que sean accesibles a toda la población, no sólo a quienes tengan acceso privilegiado a la revisión de investigaciones científicas o información en internet, sino que se necesita también una difusión más social, donde los estados cumplan el rol más importante y uno se pueda informar en torno a la programación de políticas públicas, la difusión en medios televisivos y radiales y también en las calles, en el campo mismo.
De esta manera, somos nosotros mismos como actores sociales quienes debemos reaccionar ante los temas que nos implican y que nos afectan directa o indirectamente, y no sólo en términos económicos o de salud, sino que además medioambientales, ya que este tema es crucial en tanto nos vamos dando cuenta que vamos dejando huella como especia en el lugar donde vivimos y de nosotros depende revertir la situación. Y todo por una simple razón, porque: “La expansión de los cultivos transgénicos en América Latina representa una reciente y poderosa amenaza sobre la biodiversidad, la integridad ecológica y la seguridad alimentaria.” (Altieri, 2009).
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